Una tertulia intensa y dinámica, muy participativa, interesante e ilustrativa

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Ayer fue un éxito de asistencia, fue una tertulia intensa y dinámica, muy participativa, interesante e ilustrativa. Disfruté muchísimo junto a mis compañeros, siempre aprendo una barbaridad escuchándoles y apreciando que la piña va creciendo y madurando. Dimos afecto y calor a Annesdy Tellado, nuestro asociado de Puerto Rico,  que hoy parte de nuevo a su país con todo el cariño recibido de los compañeros.

Tertulia literaria 6 marzo 2016 - Asociacion Escritores (2)

Tertulia literaria 6 marzo 2016 - Asociacion Escritores (1)El Siglo de Oro de las Letras dio origen al nacimiento de las Academias Literarias y con ello la aparición de reuniones informales y periódicas de gente interesada en el arte, la ciencia o la filosofía para debatir, informarse y compartir el contraste de las ideas y las opiniones. De algún modo las personas de ámbito intelectual sentían esa necesidad. En Madrid fueron famosas La Academia Salvaje y La Academia Mantuana, ante la que Lope de Vega leyó su “Arte Nuevo de Hacer Comedia”.

En 1739 el Diccionario de Autoridades recoge el término “tertulia” en el sentido de “Junta voluntaria o congreso de los discretos para discurrir en alguna materia”. En el siglo XIX las tertulias se transforman en la denominación “salones” refiriéndose al ámbito aristocrático, intentando describir el espacio físico en el que se desarrollaban las reuniones.

Tertulia literaria 6 marzo 2016 - Asociacion Escritores (2)Pero, muy poco después, los propios escritores de la época, como Juan Valera, castizo él, como siempre me he sentido yo por mi lugar de nacimiento en el corazón del barrio madrileño de Lavapies, mostraron su abierta preferencia por volver al término tertulia.

Y el gran esplendor llegó en el primer tercio del siglo XX extendiéndose hasta los años cincuenta y sesenta. La tertulia del Nuevo Café de Levante, de la que dijo Valle-Inclan que ejercía más influencia en la literatura y el arte contemporáneo que dos o tres Universidades juntas, la del Café de Fornos, a la que se llamaba de Vital Aza, y se encontraba pasada la calle Virgen de los Peligros, la del Café Gato Negro, en la calle del Príncipe, en la que Jacinto Benavente mantuvo una de tipo modernista, la del Café Colonial, cerca de la Puerta del Sol, la del Café de Pombo, de la calle Carretas, de Ramón Gómez de la Serna, la del Café Marfil, “la Granja del Henar”, con José Ortega y Gasset, el Café La Ballena, el Café León, el Café del Prado, Gustavo Adolfo Becquer, Ramón y Cajal, Menéndez Pelayo, Buñuel, Lorca…

Muchos nombres, muchos cafés, mucha cultura y debate de ideas, a veces, con mucho acaloramiento, como describo en mi libro Reina de su Imaginación cuando mi tío Antonio vivió en primera persona un “rifi rafe” en el café Barbieri, junto a la Plaza de Lavapies… Otras más recientes, como la del café Gijón, plagada de eruditos e intelectuales construyendo expectativas para mejorar y difundir la cultura de su tiempo.

Y ahí llega la Asociación de Escritores de Madrid a revivir, desarrollar, disfrutar y divulgar la situación de sus escritores, del sector literario y de la cultura en la que nos desenvolvemos, en su tertulia del Café El Alfar, en el centro histórico de Alcalá de Henares. Una iniciativa que a mí, como presidente de AEM, me llena de orgullo y satisfacción viendo el extraordinario resultado de la media docena que llevamos realizadas.

Podría decir más, pero creo que se enfría el café, el café con aroma cubano, con reflejos de los viejos espejos de las paredes, con la tenue luz de las lámparas en forma de araña que cuelgan del techo, con las miradas de personas solitarias ancladas al hierro y el mármol de las mesas, con el enlazar de manos de parejas jóvenes y suaves besos surgidos del adorno de la sonrisa, con el anciano del rincón, que con un “Parker” en la mano traza los últimos versos que su desgaste desea regalar a la humanidad y, conmigo, que añoro, deseo y busco, y me lleno con la compañía de tantos amigos de las letras.

Va por ustedes, maestros, intentaremos emularles en nuestra tertulia para el regocijo de lo que sembraron. Gracias.

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